viernes 14 de enero de 2011

Un chapuzón

Hicimos una parada en Vang Vieng.

De esta ciudad sólo puedo decir que era la Sodoma y Gomorra de aquellos tiempos olvidados, en el que incluso un paseo en piragua por aquellas aguas de Nam Song se convierte en un escaparate de las fiestas desfasadas que se organizan con la excusa de hacer tubbing.

Si me dieran la oportunidad de volver a esta ciudad, no volvería.

Sólo me quedo con el recuerdo de las risas limpias de esta pandilla que encontré en uno de los puentes provisionales, ese que separara la ciudad es una gran mole de fiesta eterna y la vida de los pocos campesinos que siguen aferrandose al campo o a esas fantásticas montañas.

1 comentarios:

la granota dijo...

Pues solo por esas fotazas, quizá mereció la pena.